Cancion de Navidad
Cancion de Navidad —No me voy a quedar con los brazos cruzados cuando puedo conseguir algo simplemente con extenderlos, tratándose de un hombre como fue él, te lo prometo, Joe —replicó la mujer con la mayor frescura—. Cuidado, que no se te caiga el aceite en las mantas.
—¿Sus mantas? —preguntó Joe.
—¿De quién si no? —respondió la mujer—. Me imagino que no va a pasar frÃo sin ellas.
—Espero que no se haya muerto por algo contagioso ¿eh? —dijo el viejo Joe, dejando su tarea y alzando la vista.
—No tengas miedo de eso —replicó la mujer—. No me gustaba tanto su compañÃa como para estar perdiendo el tiempo a su lado para conseguir estas cosas, si hubiera tenido algo contagioso. ¡Ah! Puedes examinar la camisa hasta que te duelan los ojos; pero no vas a encontrar un agujero, tampoco ningún trozo raÃdo. Es la mejor que tenÃa, además es buena. La habrÃan desperdiciado si no llega a ser por mÃ.
—¿A qué te refieres cuando dices desperdiciarla? —preguntó el viejo Joe.
—Pues habérsela puesto para enterrarlo —respondió la mujer con una risa—. Alguien fue tan tonto y se la puso, pero yo se la quité después. Si el percal no sirve para ese propósito no sirve para nada. Le favorece igual que la otra. No está más feo de lo que estaba con aquella.