Cancion de Navidad
Cancion de Navidad Scrooge escuchaba este diálogo horrorizado. Mientras se quedaban agrupados alrededor de su botÃn, bajo la escasa luz ofrecida por la lámpara del viejo, él los miraba con un odio y una repugnancia que no podrÃa haber sido mayor si se hubiese tratado de espantosos demonios comerciando con el mismÃsimo cadáver.
—¡Ja, ja! —rió la misma mujer, cuando el viejo Joe, sacando una bolsa de franela que contenÃa dinero, contó las ganancias de cada uno repartiéndolas sobre el suelo—. ¡Asà es el final, como lo veis! Espantaba a todos para que no se acercasen a él cuando estaba vivo, y ahora que está muerto nos da beneficios. ¡Ja, ja, ja!
—¡EspÃritu! —dijo Scrooge, temblando de pies a cabeza—. Entiendo, lo entiendo. El caso de este hombre infeliz podrÃa ser el mÃo. Mi vida va por ese camino ahora. Dios misericordioso. ¿Qué es esto?
Retrocedió de miedo porque habÃa cambiado el escenario, y ahora casi tocaba una cama, una cama sin cortinas, sobre la cual algo estaba tendido debajo de una sábana andrajosa, algo que, aunque mudo, se anunciaba en un lenguaje espantoso.