Cancion de Navidad
Cancion de Navidad —El curso de la vida de un hombre predice ciertos fines, hacia donde, si persevera, tiene que llegar —dijo Scrooge—. Pero si uno se desvÃa del curso, los fines cambiarán. ¡Es eso lo que me estás demostrando!
El espÃritu ni se inmutó.
Scrooge se acercó poco a poco, temblando, y, siguiendo la dirección del dedo, leyó en la lápida de la abandonada tumba su propio nombre, EBENEZER SCROOGE.
—¿Soy yo el hombre que estaba tumbado en la cama? —lamentó, de rodillas.
El dedo señaló a la tumba, luego le señaló a él y volvió a señalar a la tumba.
—¡No, espÃritu! ¡Oh no, no! El dedo seguÃa allÃ.
—¡EspÃritu! —lloró, agarrando con fuerza a su túnica—. ¡Escúchame! Ya no soy el mismo hombre que antes. No seré el hombre que podrÃa haber sido si no fuera por tu intervención. ¿Por qué me enseñas esto si ya no tengo ninguna esperanza?

Por primera vez la mano del espÃritu parecÃa vacilar.
—Buen espÃritu —continuó Scrooge cayendo de rodillas otra vez. Tu naturaleza intercede por mà y me compadece. ¡Asegúrame que estoy a tiempo para cambiar estas sombras que me has enseñado si cambio mi vida!
La bondadosa mano temblaba.