Cancion de Navidad
Cancion de Navidad Se habÃa quitado el sombrero antes de abrir la puerta, y la bufanda también. En un santiamén estaba en su taburete, manejando su pluma velozmente, para recuperar el tiempo perdido desde las nueve.
—¡Hola! —gruñó Scrooge en su voz de costumbre, fingiéndola todo lo que podÃa. ¿Qué pretendes llegando a estas horas?
—Lo siento muchÃsimo, señor —dijo Bob—. He llegado después de mi hora.
—Es cierto —contestó Scrooge—. SÃ, creo que es cierto. Ven aquÃ, por favor.
—Es sólo una vez al año, señor, suplicó Bob saliendo del cubÃculo. No volverá a ocurrir. Ayer estuve de fiesta, señor.
—Verás, amigo —dijo Scrooge—, no estoy dispuesto a aguantar esto. ¡Entonces —continuó, saltando del taburete y dando a Bob tal codazo en el chaleco que, tambaleándose, volvió a su cubÃculo—, entonces te voy a subir el sueldo!
Bob estaba temblando y se acercó un poco a la regla. Tuvo la idea momentánea de derribarlo de un golpe con ella, de agarrarlo y pedir a la gente de la plaza ayuda y una camisa de fuerza.