Cancion de Navidad
Cancion de Navidad Y ahora Scrooge miró con más atención que nunca al señor de la casa cuando éste, con su hija apoyada cariñosamente en él, se sentó con ella y con su madre junto a su chimenea; y al pensar una criatura como ella, tan bonita y prometedora, podrÃa haberle llamado padre y haber sido una primavera en el sórdido invierno de su vida, se le turbó la mirada.
—Belle —dijo el marido, volviéndose hacia su esposa con una sonrisa—, esta tarde vi a un antiguo amigo tuyo.
—¿A quién?
—¡AdivÃnalo!
—¿Cómo lo puedo saber? Ya lo sé —añadió al momento, riéndose al tiempo que se reÃa él—. El señor Scrooge.
—El señor Scrooge, sÃ. Pasé por delante de la ventana de su oficina, y como todavÃa no habÃa cerrado y como tenÃa una vela encendida, no pude por menos que verlo. Su socio se está muriendo, según he oÃdo; y allà estaba, solo. Totalmente solo en el mundo, creo.
—¡EspÃritu! —dijo Scrooge con voz quebrada—, llévame de este lugar.
—Te dije que éstas eran sombras de cosas pasadas —dijo el espÃritu—. ¡No me culpes de que sean lo que son!
—¡Sácame! —exclamó Scrooge—. ¡No lo puedo soportar!