Casa desolada
Casa desolada Poco a poco empecé a recuperar fuerzas. En lugar de quedarme echada con aquella calma tan extraña, observando lo que hacían por mí, como si lo estuvieran haciendo por otra persona a la que yo compadeciera en silencio, empecé a ayudar un poco, y poco a poco cada vez más, hasta que empecé a valerme por mí misma, y me interesé y volví a sentir apego a la vida.