Casa desolada
Casa desolada —Al morir el capitán, ella se creyó totalmente a salvo, pero sucedió una serie de circunstancias con las que no voy a aburrirlos, que llevaron a que se descubriera el asunto. Según me han contado la historia, todo comenzó un día con una imprudencia de ella, al verse sorprendida por algo, lo cual demuestra lo difícil que es incluso para los más firmes de nosotros (pues ella era muy firme) el mantenerse siempre alerta. Se produjeron grandes problemas domésticos, grandes sorpresas. Dejo a su imaginación; Sir Leicester, el dolor del marido. Pero ahora no estamos hablando de eso. Cuando el paisano del señor Rouncewell se enteró de la revelación, no permitió que la muchacha siguiera estando protegida y honrada, igual que no hubiera sufrido que la atropellaran delante de él. Tal fue su orgullo que se la llevó indignado, como si la arrancara a la vergüenza y la deshonra. No comprendía el honor que les había hecho a él y a su hija la condescendencia de la dama; no lo comprendía en absoluto. Lo que hacía era lamentar la posición de la muchacha, como si la dama hubiera sido la más plebeya de las plebeyas. Ésa es la historia. Espero que Lady Dedlock disculpe lo triste que es.