Casa desolada
Casa desolada En la habitación hay una mesa escritorio de gran capacidad, con un montón bastante grande de papeles. La lámpara verde está encendida, sus gafas de leer están en la mesa, el sillón está puesto al lado, y da la sensación de que va a dedicar una hora más o menos a todo lo que reclama su atención antes de acostarse. Pero da la casualidad de que no está pensando en el trabajo. Tras echar un vistazo a los documentos que lo esperan (e inclinar la cabeza junto a la mesa, pues la visión del anciano para leer manuscritos o impresos por la noche es bastante defectuosa), abre la puertaventana y sale a la terraza. Allà sigue paseándose arriba y abajo, con la misma actitud, para calmarse, si es que un hombre tan pausado necesita calmarse, después de la historia que ha relatado en el piso de abajo.
Hubo épocas en que hombres tan sabios como el señor Tulkinghorn se paseaban por las terrazas de las torretas a la luz de las estrellas y miraban al cielo para leer su fortuna en él. Esta noche se ven mirÃadas de estrellas, aunque su brillo se ve eclipsado por el esplendor de la luna. Si está buscando su propia estrella mientras da vueltas metódicamente por la terraza, deberÃa ser una estrella pálida para tener una representación tan descolorida ahà abajo. Si está buscando su destino, es posible que se halle escrito en otros caracteres y más cerca de él.