Casa desolada
Casa desolada Y en su última mirada, cuando nos marchamos, vi que estaba muy triste por mí. Celebré verlo. Tuve por mi antiguo yo los mismos sentimientos que tendrían los muertos si jamás volvieran a este mundo. Celebré que se me recordara amablemente y se me tuviera una compasión bondadosa, que no se me olvidara del todo.