Casa desolada
Casa desolada SE ESTRECHA EL CERCO
La casa de Lincolnshire ha vuelto a cerrar sus mil ojos, y la casa de la ciudad ha despertado. En Lincolnshire los Dedlock del pasado dormitan en sus marcos y el viento sordo murmura por el salón largo como si los Dedlock respirasen regularmente. En la ciudad, los Dedlock del presente recorren en sus carruajes de ojos de fuego la oscuridad de la noche, los mercurios de los Dedlock, con cenizas (o polvos) en la cabeza, como síntomas de su gran humildad, perecean a lo largo de las lentas mañanas ante las pequeñas ventanas del vestíbulo. El gran mundo (orbe gigantesco de cinco millas de diámetro) gira a toda velocidad, y el sistema solar funciona respetuosamente a la distancia indicada.