Casa desolada
Casa desolada Volumnia quiere, por encima de todo, saber qué está pasando. ¿Van a condenar, o como se diga, a ese horrible soldado? ¿Tuvo cómplices o como se llame eso en Derecho? Y muchas más preguntas igual de inanes.
—Pues mire, señorita —responde el señor Bucket, que pone en marcha su persuasivo Ãndice, y tal es su natural galanterÃa, que casi le dice «querida mÃa»—, no resulta fácil responder a esas preguntas por ahora. Por ahora, no. Me he ocupado únicamente de este caso, Sir Leicester Dedlock, Baronet —a quien ahora introduce el señor Bucket en la conversación, por razón de su importancia—, mañana, tarde y noche. Salvo una copita o dos de jerez, creo que no podrÃa mantener mi atención más enfocada en una sola cosa. PodrÃa contestar a sus preguntas, señorita, pero el deber me lo impide. Sir Leicester Dedlock, Baronet, estará pronto informado de todo lo que se ha descubierto. Y espero que lo encuentre satisfactorio —dice el señor Bucket, que ha vuelto a adoptar su aire grave.
El primo debilitado sólo espera que se castigue a alguien, ¿no? Un buen ejemplo, vaya. Pero hace falta más interés, ¿verdad?, para conseguir que ahorquen a alguien hoy dÃa que para darle a uno una pensión de diez mil-año, ¿no? No cabe duda, un ejemplo, más vale colgar a un inocente que no ahorcar a nadie.