Casa desolada
Casa desolada —Usted sà que conoce la vida, caballero, de verdad —dice el señor Bucket, con un guiño del ojo, en expresión de cumplido y haciendo un gancho con el Ãndice—, y puede confirmar lo que he dicho a esta dama. Usted no quiere que le diga que gracias a una información que he recibido ya me he puesto en marcha. Usted está a una altura que no se puede exigir a una dama. ¡Dios mÃo! Especialmente de una condición social tan elevada como la suya, señorita —termina el señor Bucket, ruborizándose al escapar otra vez por los pelos de decir «querida mÃa».
—El agente, Volumnia —observa Sir Leicester—, cumple con su deber y tiene toda la razón.
El señor Bucket murmura:
—Celebro tener el honor de contar con su aprobación, Sir Leicester Dedlock, Baronet.
—De hecho, Volumnia —continúa diciendo Sir Leicester—, no es un modelo digno de imitación el hacer al agente preguntas como las que le has hecho tú. Él es el mejor juez de su responsabilidad y actúa conforme a su responsabilidad. Y no nos incumbe a nosotros, que ayudamos a promulgar las leyes, el obstaculizar o interferir a quienes se encargan de su ejecución. O —dice Sir Leicester, un tanto severamente, pues Volumnia iba a interrumpirlo antes de que redondeara él su frase—… o que vindican su majestad ultrajada.