Casa desolada
Casa desolada —Milady sabrá si tiene sentido lo que le digo o si no lo tiene. Lo tenga o no lo tenga, he actuado conforme a los deseos de la señorita Summerson en cuanto a dejar las cosas en paz y deshacer lo que habÃa empezado yo a hacer, en la medida de lo posible, y a mà me basta con eso. Si me he tomado demasiadas libertades al alertar a Milady cuando no era necesario, espero que trate usted de perdonar mi osadÃa y yo trataré de superar su desaprobación. Con éstas me despido de Milady y le aseguro que no hay peligro de que jamás vuelva aquà a verla.
Ella apenas si reconoce esas palabras de despedida con una mirada, pero unos momentos después llama a la campanilla.
—¿Dónde está Sir Leicester?
Mercurio le comunica que en estos momentos está encerrado en la biblioteca, y a solas.
—¿Ha tenido visitantes Sir Leicester esta mañana?
Varios, por motivos de negocios. Mercurio procede a describirlos, y repite lo que ya le ha adelantado el señor Guppy. Basta; puede irse.