Casa desolada
Casa desolada En uno de los pabellones del parque, el pabellón que no se puede ver desde la casa, en el que, hace tiempo, cuando se desencadenaban las aguas sobre Lincolnshire, Milady iba a ver a la niña del guarda, es donde está alojado el hombre fornido, el soldado. En las paredes cuelgan algunas reliquias de su antigua vocación, y el mantenerlas brillantes constituye el recreo escogido de un hombrecillo cojo que recorre los establos. Y es un hombrecillo que siempre está ocupado, sea en limpiar las puertas del armario de los jaeces, las espuelas, los palafrenes, las sillas, todo lo que hace falta limpiar en un establo; es una vida de constante fricción. Es un hombrecillo peludo, inválido, como un perro viejo sin raza determinada, que ha sufrido muchos golpes. Responde al nombre de Phil.