David Copperfield
David Copperfield –Mi querido Copperfield –dijo Traddles–, es algo que ya he decidido, pues he empezado a darme cuenta de que no sólo he sido imprudente, sino también verdaderamente injusto con Sophy. Puesto que me lo he prometido a mà mismo, no hay nada más que temer; pero te doy mi palabra, Copperfield, de que no volveré a hacerlo. He saldado ya la primera de esas funestas deudas. No me cabe la menor duda de que el señor Micawber lo habrÃa hecho si hubiera podido, pero no pudo. DeberÃa contarte algo que me ha gustado mucho del señor Micawber. Se refiere al segundo pagaré, que todavÃa no ha vencido. No me ha dicho que tenga ya el dinero, pero sà que lo tendrá. ¡Creo que es una muestra de su honradez y de su franqueza!
Preferà no echar un jarro de agua frÃa sobre la confianza de mi buen amigo, de modo que asentÃ. Después de conversar un rato más, nos dirigimos a la tienda de ultramarinos para reclutar a Peggotty. Traddles no quiso pasar la velada conmigo, porque temÃa que alguien comprara sus propiedades antes de que él pudiera rescatarlas y porque era el dÃa que habÃa elegido para escribir a la muchacha más adorable del mundo.