David Copperfield

David Copperfield

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

Las lágrimas me cegaban y a duras penas encontré la puerta. ¡Me entristecía tanto el dolor de mi madre! Pero salí a tientas de allí y subí a mi dormitorio, en la penumbra, sin ánimo suficiente para dar las buenas noches a Peggotty o para pedirle una vela. Una hora después, cuando subió a verme, me desperté. Peggotty me contó que mi madre se había acostado indispuesta y que el señor y la señorita Murdstone se habían quedado a solas.

A la mañana siguiente bajé más temprano que de costumbre y, al oír la voz de mi madre, me detuve ante la puerta del gabinete. Estaba pidiendo humildemente perdón a la señorita Murdstone, quien aceptaba sus disculpas, y la reconciliación fue perfecta. A partir de aquel día, jamás oí a mi madre expresar una opinión sin consultar antes con la señorita Murdstone, o sin saber con absoluta certeza lo que ésta pensaba; y, siempre que la señorita Murdstone se irritaba (lo que era una debilidad en ella) y hacía ademán de coger el bolso para sacar las llaves y devolverlas, mi madre la miraba aterrorizada.





👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker