David Copperfield

David Copperfield

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

–¡Ay, Trot! –dijo mi tía, moviendo la cabeza y sonriendo gravemente–. ¡Estás ciego, ciego, ciego!

»Conozco a alguien, Trot –prosiguió mi tía, después de una pausa–, que, a pesar de su carácter flexible, es tan firme en sus afectos como aquella pobre niña que fue tu madre. Seriedad es lo que ese alguien necesita encontrar, para sostenerle y mejorarle. Una seriedad profunda, verdadera y leal.

–Si supiera, tía, lo seria que es Dora –protesté.

–¡Oh, Trot! –exclamó de nuevo–. ¡Estás ciego, ciego!

Y, sin saber por qué, tuve la vaga sensación de que había perdido o me faltaba algo, como si la sombra de una nube hubiera pasado sobre mí.

–Sin embargo –dijo mi tía–, no quiero desilusionar ni hacer desgraciados a dos jóvenes; así, pues, aunque se trate de uno de esos idilios entre dos niños que, con frecuencia (como verás, no digo siempre), no conducen a nada, lo tomaremos muy en serio y esperaremos un feliz desenlace. ¡Tenemos mucho tiempo para que prospere!


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker