David Copperfield
David Copperfield No es que sus palabras constituyeran un gran consuelo para un amante apasionado; pero me alegré de que mi tía estuviera enterada de la situación, y comprendí que se encontraba muy cansada. De modo que le agradecí efusivamente aquella muestra de su afecto, así como todas las atenciones que tenía conmigo; y, después de darnos cariñosamente las buenas noches, se dirigió con el gorro de dormir a mi dormitorio.