David Copperfield

David Copperfield

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

Aquella alma caritativa lo prometió y, antes de despedirnos, los dos besamos el ojo de la cerradura con el mayor afecto; recuerdo que también le di un golpecito, como si fuera su noble rostro. Desde esa noche nació en mi interior un sentimiento por Peggotty que me resulta muy difícil definir. No ocupó el lugar de mi madre, nadie podría hacerlo; pero llenó un hueco de mi corazón que pareció volver a cerrarse con ella dentro, algo que jamás he sentido por ningún otro ser humano. Se trataba, asimismo, de un cariño con matices cómicos; y, sin embargo, ignoro lo que habría hecho si ella hubiera muerto y cómo habría superado la tragedia que eso hubiera significado para mí.

La señorita Murdstone apareció por la mañana, como de costumbre, y me dio la noticia de que iban a enviarme a un internado, algo no tan nuevo para mí como ella suponía. También me ordenó que, cuando estuviera vestido, bajase al comedor a tomar el desayuno. Allí encontré a mi madre, pálida y con los ojos enrojecidos: me arrojé en sus brazos y le pedí perdón, profundamente arrepentido.

–¡Ay, Davy! –exclamó–. ¿Cómo has podido herir tanto a alguien que yo amo? ¡Procura ser mejor, te lo ruego! Tienes mi perdón; pero me entristece pensar que en tu interior anidan tan malos sentimientos, Davy.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker