David Copperfield

David Copperfield

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

–¡Porque tengo la cabeza llena de pájaros –afirmó–, y ella lo sabe!

Ese argumento me pareció tan incompatible con el establecimiento de algún sistema de control sobre Mary Anne que fruncí un poco el ceño.

–¡Qué arrugas tan feas le han salido en la frente a mi niño malo! –dijo Dora y, sentada aún en mis rodillas, las dibujó con su lápiz; llevando éste a sus sonrosados labios para que escribiera más negro, y trabajando en mi frente con una cómica expresión de seriedad y aplicación, que, mal que me pese, me pareció encantadora.

–¡Así me gusta! –añadió Dora–. ¡Estás mucho más guapo cuando te ríes!

–Pero, mi amor… –empecé a decir.

–¡No, no! ¡Por favor! –protestó, con un beso–. ¡No seas un malvado Barba Azul! ¡No te pongas serio!

–Tesoro mío –repuse–, algunas veces hay que ponerse serio. ¡Ven! ¡Siéntate en esta silla, a mi lado! ¡Dame el lápiz! ¡Así! Y, ahora, hablemos con sensatez. Sabes, mi amor (¡qué manita tan pequeña tenía! ¡Y qué minúsculo era su anillo de boda!), no es lo que se dice agradable tener que irme sin comer, ¿no te parece?

–¡N…n…o! –contestó ella, débilmente.

–¡Mi amor, estás temblando!


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker