David Copperfield

David Copperfield

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

Pero era un verdadero suplicio para nosotros. Conscientes de nuestra inexperiencia, nos sentíamos incapaces de salir de aquella situación. Habríamos dependido de su clemencia, si hubiera tenido alguna; pero era una mujer despiadada, y carecía de ella. Fue la causa de nuestra primera discusión.

–Mi vida –dije un día a Dora–, ¿crees que Mary Anne tiene alguna noción de la hora que es?

–¿Por qué, Doady? –inquirió ella, levantando la vista de su dibujo, con aire inocente.

–Porque son las cinco, mi amor, y tendríamos que haber comido a las cuatro.

Dora miró el reloj de la sala con inquietud, y dijo que probablemente iba adelantado.

–Todo lo contrario, corazón –respondí, consultando el mío–, va unos minutos retrasado.

Mi mujercita vino a sentarse encima de mis rodillas para tranquilizarme con sus mimos, y trazó una raya con su lápiz en mitad de mi nariz; pero eso no me quitó el apetito, aunque fue muy agradable.

–¿No piensas, querida –exclamé–, que deberías reconvenir a Mary Anne?

–¡Oh, no, por favor! ¡No podría, Doady! –contestó Dora.

–¿Por qué no, mi amor? –le pregunté, dulcemente.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker