David Copperfield
David Copperfield –No, desde luego que no –replicó el Viejo Soldado–. Tomemos su diccionario como ejemplo. ¡Es un trabajo tan útil! ¡Es un trabajo tan necesario! ¡El significado de las palabras! Sin el doctor Johnson, y esa clase de hombres, es posible que en estos momentos estuviéramos llamando «hierro italiano» a un armazón de cama. Pero no podemos esperar que a Annie le interese un diccionario, ¿verdad? Especialmente cuando se está redactando…
El doctor movió la cabeza.
–Por ese motivo, celebro que se muestre tan considerado –continuó la señora Markleham, dándole golpecitos en el hombro con el abanico cerrado–. Es una prueba de que no espera encontrar, como muchas personas mayores, cabezas viejas sobre hombros jóvenes. Ha estudiado el carácter de Annie y lo comprende. ¡Y eso es lo que me parece encantador!
Tuve la impresión de que incluso el rostro sereno y paciente del doctor Strong reflejaba cierto sufrimiento por tener que escuchar aquellos cumplidos.