David Copperfield
David Copperfield Debía de llevar casado alrededor de un año, si puedo confiar en mi imperfecta memoria para las fechas, cuando un atardecer en que regresaba de un paseo solitario, pensando en el libro que entonces escribía (pues, gracias a mi tesón, mi éxito había aumentado y estaba metido de lleno en mi primera obra de ficción), pasé por delante de la casa de la señora Steerforth. Lo había hecho a menudo, desde que vivía en la vecindad, aunque nunca si podía elegir otro camino. Pero había veces en que esto no era fácil sin dar un largo rodeo; y lo cierto es que pasaba con bastante frecuencia.
