David Copperfield
David Copperfield –No estrecharé la mano de nadie –prosiguió, jadeando, resoplando y sollozando de tal modo que daba la impresión de ser un hombre peleando contra un chorro de agua frÃa–, hasta que haya… hecho añicos… a… esa… odiosa… serpiente de… ¡HEEP! No aceptaré la hospitalidad de nadie, hasta que haya… provocado… una erupción… del Vesubio… sobre… ese… vicioso canalla de… ¡HEEP! Sólo podrÃa… beber… bajo este techo… sin atragantarme… especialmente ponche… si antes… le hubiera arrancado… los ojos… a… ese… eterno tramposo… y embustero de… ¡HEEP! No veré a nadie… ni diré nada… ni viviré en ningún lugar… hasta que haya reducido… a partÃculas invisibles… a… ese destacado e inmortal hipócrita y perjuro de… ¡HEEP!