David Copperfield

David Copperfield

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

–Porque, sabe usted –prosiguió el señor Omer–, decidan lo que decidan, me gustaría colaborar. Inscríbame con la cantidad que le parezca correcta y avíseme. Nunca creí que esa muchacha fuera mala, y me satisface ver que no me equivocaba. Mi hija Minnie también se alegrará. Las jóvenes son a veces criaturas contradictorias –su madre era igual que ella–, pero tienen buen corazón. En realidad, lo de Minnie con Martha no es más que una pose. No intentaré explicarle por qué adopta esa actitud. Pero es sólo fachada. En privado, haría cualquier cosa por Martha. Así que inscríbame con la cantidad que le parezca correcta, ¿me hará ese favor? Y envíeme unas líneas diciéndome dónde enviarla. ¡Válgame Dios! –exclamó el señor Omer–. Cuando un hombre se acerca al momento en que los dos extremos de la vida se tocan; cuando, por muy animoso que sea, se ve llevado de aquí para allá por segunda vez en una especie de cochecito infantil, debería sentirse muy feliz de realizar una buena obra si está en su mano. Lo que desea es realizar muchas. Y no hablo exclusivamente de mí –añadió el anciano–; a mi modo de ver, todos nos dirigimos hacia el pie de la colina, cualquiera que sea nuestra edad, ya que el tiempo no se detiene un solo instante. ¡Así que hagamos buenas obras, y que eso nos llene de alegría!



👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker