David Copperfield
David Copperfield –«He concluido ya. Sólo me queda probar estas acusaciones, y luego desaparecer con mi desventurada familia de este lugar en el que parecemos ser un estorbo. Eso ocurrirá en seguida. Puede deducirse razonablemente que nuestro bebé será el primero en morir de inanición, al ser el miembro más frágil de nuestro cÃrculo; y nuestros mellizos le seguirán. ¡Que asà sea! En cuanto a mÃ, la peregrinación a Canterbury ha terminado casi conmigo; la prisión y la necesidad no tardarán en hacer el resto. ConfÃo en que las dificultades y los riesgos de una investigación… cuyos detalles más insignificantes he ido reconstruyendo lentamente, a pesar de la presión de un trabajo lleno de dificultades y de los agobiantes trastornos pecuniarios, al despuntar el dÃa, en medio del rocÃo nocturno, entre las sombras de la noche, siempre bajo la mirada acechadora de un individuo al que estarÃa de más llamar Demonio… sumados a la lucha de un padre de familia sin dinero por salir adelante, serán unas gotas de agua dulce sobre mi pira funeraria, cuando todo termine como es debido. No pido nada más. Que pueda únicamente decirse en justicia de mÃ, lo mismo que de un héroe naval eminente y valeroso, con el que no pretendo compararme, que cuanto he hecho ha estado desprovisto de intereses egoÃstas y mercenarios.
»Por Inglaterra, el hogar y la belleza,
»Suyo afectÃsimo etc., etc., Wilkins Micawber».