David Copperfield
David Copperfield –¡Oh, no! –responde con un beso–. Querido mÃo, tú nunca has merecido el menor reproche y yo te amaba demasiado para echarte algo en cara, en serio… Ése ha sido mi único mérito, aparte de ser bonita… o que tú lo creyeras asÃ. ¿Te sientes muy solo en el piso de abajo, Doady?
–¡Terriblemente!
–¡No llores! Mi silla, ¿sigue all�
–En su lugar de siempre.
–¡Oh, cómo llora mi pobre muchacho! ¡Chist, chist! Y ahora tienes que hacerme una promesa. Necesito hablar con Agnes. Cuando bajes, se lo dices y la envÃas aquÃ; y no dejes que entre nadie, ni siquiera la tÃa, mientras esté con ella. Necesito hablar a solas con Agnes. No quiero que haya nadie delante.
Le prometo avisarla en seguida; pero no puedo separarme de ella, mi dolor me lo impide.
–He dicho que es mejor que sea asà –susurra, estrechándome entre sus brazos–. ¡Oh, Doady, dentro de unos años no habrÃas podido amar a tu mujer-niña más que ahora; y, algunos años después, ella te hubiera defraudado tanto que no habrÃas podido amarla ni la mitad! Sé que yo era demasiado joven y estúpida. ¡Es mejor que sea asÃ!
Cuando entro en la sala, Agnes está allà y le trasmito el mensaje. Ella desaparece, dejándome a solas con Jip.