David Copperfield
David Copperfield –Una goleta, de España o Portugal, cargada de fruta y vino. ¡Dese prisa, señor, si quiera verla! En la playa dicen que está a punto de hacerse pedazos.
La voz excitada se alejó gritando por las escaleras; me vestà lo más rápidamente que pude y me precipité a la calle.
Muchos hombres y mujeres corrÃan delante de mÃ, todos en la misma dirección: la playa. Me sumé a su carrera y, adelantando a gran número de ellos, no tardé en verme frente al mar enfurecido.
Es posible que el viento hubiera amainado un poco para entonces, aunque no más que, si en mis sueños, hubiesen acallado media docena de cañones entre varios centenares. Pero el mar, después de la agitación que habÃa sufrido durante toda la noche, resultaba infinitamente más aterrador que la vÃspera. ParecÃa como si todo se hubiera hinchado desde entonces; y la altura que alcanzaban las olas, y el modo en que se precipitaban unas tras otras y llegaban a la playa, en huestes interminables, era un espectáculo sobrecogedor.