David Copperfield
David Copperfield El señor Mell apenas hablaba conmigo, pero jamás me trataba con dureza. Supongo que nos hacíamos compañía, sin necesidad de conversar. He olvidado decir que a veces hablaba solo, y sonreía burlón, y cerraba el puño, y hacía rechinar sus dientes, y se tiraba del pelo de un modo inexplicable. Pero él tenía esas peculiaridades; y, a pesar de que al principio me asustaban, no tardé en acostumbrarme a ellas.