David Copperfield

David Copperfield

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

Pero lo que más me sorprendió del señor Creakle es que jamás había osado poner la mano encima de uno de los muchachos del internado, y que éste era J. Steerforth. Él mismo confirmó este rumor y dijo que le gustaría mucho que el director lo intentara. Cuando un pacífico compañero (que no era yo) le preguntó cuál sería su reacción si esto ocurría, Steerforth metió otra cerilla en la caja de fósforo para dar más brillo a su respuesta, y aseguró que empezaría por derribarlo golpeándole en la frente con la botella de tinta –de siete chelines y seis peniques– que había siempre sobre la repisa de la chimenea. Durante unos instantes nos quedamos en la oscuridad, sin atrevernos siquiera a respirar.

Supe que al señor Sharp y al señor Mell les pagaban unos salarios miserables; y que, cuando había carne caliente y carne fría en la mesa del señor Creakle, se esperaba que el señor Sharp prefiriese la fría, algo que corroboró de nuevo J. Steerforth, el único alumno que tenía el privilegio de comer con ellos. Me enteré de que la peluca del señor Sharp no se ajustaba bien a su cabeza, así que no tenía sentido que presumiera tanto –incluso algún niño lo llamó «presuntuoso»–, ya que por detrás se veía claramente su verdadero pelo rojizo.



👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker