David Copperfield
David Copperfield –Amado esposo –susurró Agnes–. Ahora que puedo darte ese nombre, tengo que decirte otra cosa.
–DÃmela, amor mÃo.
–Se remonta a la noche en que murió Dora. Ella te pidió que fueras a buscarme.
–Lo recuerdo.
–Me dijo que me legaba algo. ¿Puedes adivinar qué?
Creà que podrÃa hacerlo. Estreché más fuerte contra mi corazón a la mujer que durante tanto tiempo me habÃa amado.
–Dora me hizo una última petición y un último encargo.
–Y era…
–Que sólo yo ocupara el lugar que ella dejaba vacÃo.
Y Agnes apoyó su cabeza en mi pecho y empezó a llorar; y yo lloré con ella, a pesar de lo felices que éramos.