David Copperfield
David Copperfield Traddles tenÃa un gran sentido del honor; consideraba un deber sagrado que los alumnos se ayudaran entre sÃ. En varias ocasiones se vio obligado a pagar por ello; especialmente una vez en que Steerforth se rió en la iglesia y el bedel, convencido de que habÃa sido Traddles, lo expulsó. Aún me parece estar viendo cómo le acompañaban fuera, entre el desprecio de todos los fieles. Jamás dijo quién habÃa sido el verdadero culpable, aunque todavÃa le dolÃa el cuerpo un dÃa después; y pasó tantas horas encerrado que, cuando le dejaron salir, un cementerio de esqueletos cubrÃa las páginas de su diccionario de latÃn. Pero recibió su recompensa: Steerforth afirmó que Traddles no era ningún chivato, lo que nos pareció el mayor elogio posible. La verdad es que yo habrÃa estado dispuesto a pasar infinidad de trances (aunque no era tan valiente como Traddles y tenÃa menos años que él) para conseguir semejante distinción.