David Copperfield

David Copperfield

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

No creo que ese descubrimiento fuera demasiado doloroso para mí. Seguía anonadado por la muerte de mi madre, y todo lo demás carecía de importancia. Recuerdo haber pensado, a ratos perdidos, que existía la posibilidad de que nadie volviera a enseñarme nada ni a preocuparse por mí. Tal vez me convertiría en un hombre andrajoso y huraño, que vagaría ocioso por el pueblo; aunque quizá pudiera escapar de semejante destino alejándome de allí para buscar fortuna, como el héroe de una novela. Pero sólo eran visiones pasajeras, sueños que yo tenía despierto; y a veces creía contemplarlos, levemente dibujados o escritos en la pared de mi dormitorio, para después desaparecer sin dejar huella.

–Peggotty –susurré pensativo un atardecer, mientras me calentaba las manos en el fuego de la cocina–. El señor Murdstone me quiere incluso menos que antes. Nunca le he gustado mucho; pero ahora estoy convencido de que, si pudiese, preferiría no verme.

–Es posible que sea su dolor –contestó ella, acariciándome el cabello.

–Yo también me siento muy afligido, Peggotty. Si creyese que ésa era la causa, ni siquiera pensaría en ello. Pero no es eso; no, no es eso.

–¿Y por qué está tan seguro? –inquirió, después de una pequeña pausa.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker