David Copperfield
David Copperfield –Mamá dejó este mundo antes de que empezaran las dificultades del señor Micawber –me contestó–, o al menos antes de que resultaran demasiado agobiantes. Papá vivió lo suficiente para sacar de apuros al señor Micawber en varias ocasiones, y después expiró, siendo llorado por un amplio cÃrculo de amistades.
La señora Micawber movió la cabeza, y derramó unas lágrimas sobre el gemelo que en esos momentos tenÃa en brazos.
Pensé que difÃcilmente volverÃa a presentarse una ocasión como aquélla para averiguar algo que me interesaba, asà que le dije:
–Señora, ¿podrÃa preguntarle qué piensan hacer ahora que su marido ha dejado de tener dificultades y se encuentra en libertad? ¿Han tomado alguna decisión?
–Mi familia –repuso la señora Micawber, que siempre pronunciaba esas dos palabras dándose aires, aunque jamás logré descubrir a quién se referÃa exactamente con ellas–, mi familia opina que el señor Micawber deberÃa abandonar Londres y hacer uso de su ingenio en alguna ciudad de provincias. Mi marido es un hombre de mucho talento, señor Copperfield.
Le dije que estaba convencido de eso.