David Copperfield

David Copperfield

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

Prometí obedecer y subí las escaleras con mi mensaje; a medida que avanzaba, empecé a pensar que si el señor Dick llevaba mucho tiempo escribiendo a la misma velocidad con que lo hacía por la mañana, cuando pasé por delante de su puerta abierta, era probable que su memorial estuviera muy avanzado. Lo encontré junto a su mesa, con una larga pluma en la mano y la cabeza casi apoyada en el papel. Estaba tan absorto en su trabajo que, antes de que se percatara de mi presencia, tuve tiempo suficiente para ver una gran cometa de papel que había en un rincón, varios fajos de manuscritos en desorden, muchas plumas y, sobre todo, una gran cantidad de tinta (parecía tener docenas de frascos de medio galón).

–¡Ah! ¡Febo! –exclamó el señor Dick, al tiempo que dejaba la pluma–. ¿Cómo va el mundo? Le diré una cosa –añadió, bajando la voz–; no me gustaría que nadie lo mencionara, pero…

Me hizo señas entonces para que me acercara, y me habló al oído:

–El mundo está loco. ¡Tan loco como Bedlam,[25] muchacho! –aseguró, tomando rapé de una cajita redonda que tenía encima de la mesa y riéndose a carcajadas.

Sin atreverme a opinar sobre ese asunto, le di el recado de la señorita Betsey.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker