David Copperfield
David Copperfield –Por supuesto, por supuesto. Llámelo Trotwood –contestó el señor Dick–. Trotwood, el hijo de David.
–Quiere decir Trotwood Copperfield, ¿no? –inquirió mi tÃa.
–SÃ, sÃ. Desde luego. Trotwood Copperfield –repitió el señor Dick, algo confuso.
A mi tÃa le agradó tanto su idea que ella misma escribió con tinta indeleble el nombre de «Trotwood Copperfield» en las prendas ya confeccionadas que me compraron aquella tarde, antes de que yo me las pusiera; y quedó acordado que en toda mi ropa (pues encargó para mà un vestuario completo) se marcarÃan esas iniciales.