David Copperfield
David Copperfield El colegio del doctor Strong era excelente; tan distinto del internado del señor Creakle como el bien del mal. Las normas eran graves y justas, el método inteligente; en todo momento, se apelaba al honor y a la buena fe de los alumnos, pues se les consideraba dueños de estas cualidades, mientras no demostraran lo contrario. El resultado era excelente. Todos teníamos la impresión de participar en la buena marcha del establecimiento, y de defender su buena reputación y dignidad. Por ese motivo, en seguida le cobrábamos un gran afecto (yo el primero, y no conocí a ningún muchacho que sintiera algo diferente durante el tiempo que estuve allí) y aprendíamos de buena gana, deseando hacer honor a nuestro colegio. Fuera de las horas de clase, practicábamos deporte y disfrutábamos de mucha libertad; pero incluso en aquellas ocasiones, por lo que yo recuerdo, se hablaba bien de nosotros en la ciudad, y rara vez fuimos un descrédito, debido a nuestro aspecto o a nuestros modales, para la reputación del doctor Strong o de los muchachos del doctor Strong.