David Copperfield
David Copperfield –Cuando está asà no me asusta –dijo la pequeña Emily–. Pero siempre me despierto cuando sopla el viento, y tiemblo al pensar en el peligro que corren el tÃo Dan y Ham, y me parece oÃr sus gritos de socorro. Por eso me gustarÃa tanto ser una dama. Pero, cuando está asÃ, no me asusta nada, ni una pizca. ¡Mire!
Se alejó de mà y corrió por un madero podrido que, sin pretil alguno, se adentraba a cierta altura en las profundas aguas. Este incidente quedó tan vivamente grabado en mi memoria que, si yo fuera pintor, aún hoy serÃa capaz de reproducirlo con fidelidad: la pequeña Emily avanzando rauda a su destrucción (asà lo creÃa yo) con una mirada que nunca olvidaré, perdida en la lontananza.