David Copperfield
David Copperfield –¿De veras? –exclamó sorprendido mi anfitrión–. ¿No es usted demasiado joven para haber ido al colegio con el señor Henry Spiker?
–¡No, no me refiero a él! –contesté–. Me refiero al caballero llamado Traddles.
–¡Ah! ¡SÃ, sÃ! ¿De veras? –preguntó el señor Waterbrook, con mucho menos interés–. Es posible.
–Si se trata de la misma persona –proseguÃ, mirando hacia el joven–, coincidimos en un lugar llamado Salem House, y él era un excelente compañero.
–¡Oh, sÃ! Traddles es un buen muchacho –replicó mi anfitrión con aire indulgente, al tiempo que asentÃa con la cabeza–. Traddles es muy buen muchacho.
–¡Qué curiosa coincidencia! –exclamé.
–En efecto –repuso el señor Waterbrook–; es una verdadera coincidencia que Traddles esté aquÃ. SÃ. Fue invitado esta misma mañana, al quedar libre el lugar reservado en la mesa para el hermano de la señora de Henry Spiker, que se encuentra indispuesto. Un hombre de lo más distinguido, el hermano de la señora de Henry Spiker, señor Copperfield.
Murmuré algunas palabras de asentimiento, bastante calurosas si tenemos en cuenta que jamás habÃa oÃdo hablar de ese caballero, y pregunté cuál era la profesión del señor Traddles.