David Copperfield
David Copperfield –¡Es una joven tan dulce! –exclamó mi amigo–. Tiene algún año más que yo, pero ¡es tan dulce! Te conté que me marchaba de la ciudad, ¿no? Pues estuve allÃ. Fui a pie, tanto a la ida como a la vuelta, y pasé unos momentos deliciosos. No me sorprenderÃa que nuestro noviazgo fuera bastante largo, pero nuestro lema es: «¡Sé paciente y no pierdas la esperanza!». Nos lo repetimos siempre: «¡Sé paciente y no pierdas la esperanza!». Y ella serÃa capaz de esperar hasta los sesenta años… o la edad que fuera, Copperfield, ¡para casarse conmigo!
Traddles se levantó de la silla y, con sonrisa victoriosa, puso la mano encima de la tela blanca que habÃa llamado mi atención.