David Copperfield
David Copperfield –Léala, señor –me pidió con voz queda y temblorosa–. Despacio, por favor. No sé si seré capaz de entenderla.
En medio de un silencio sepulcral, leà en una carta emborronada por las lágrimas:
Cuando tú, que me quieres mucho más de lo que he merecido nunca, incluso cuando mi corazón era inocente, leas esto, estaré muy lejos.
–Estaré muy lejos –repitió lentamente él–. ¡Espere! Emily, muy lejos. ¡Bien!
Cuando abandone por la mañana mi querido hogar… mi querido hogar… ¡Ay, mi querido hogar!…
La carta estaba fechada la noche anterior.