David Copperfield
David Copperfield Sí, Steerforth, ¡tanto tiempo alejado de los escenarios de esta triste historia! Tal vez mi dolor sirva involuntariamente de testimonio contra ti el día del Juicio Final; pero nunca lo harán mi cólera o mis reproches, ¡lo sé con certeza!
La noticia de lo ocurrido no tardó en extenderse por la ciudad; y, mientras recorría sus calles a la mañana siguiente, oí que los vecinos hablaban del asunto en la puerta de sus casas. Muchos condenaban severamente a Emily, y unos pocos le culpaban a él; pero todos estaban de acuerdo en compadecer a su segundo padre y a su prometido. Y lo que predominaba en aquellas gentes tan diferentes era el respeto por su dolor, un sentimiento lleno de delicadeza y de ternura. Cuando los vieron andar lentamente por la arena, muy de mañana, los hombres que salían a la mar se mantuvieron a distancia; y formaron pequeños grupos para hablar compasivamente de ellos.