El Manuscrito de un loco
El Manuscrito de un loco Senti la locura despertarse en mi, y conocà que el altivo hermano me temia.
—¿Amabas mucho á tu hermana cuando vivia? le dije.
—Mucho, mucho.
Miró inquietamente alrededor, y vi su mano asir el espaldar de la silla, pero permaneció callado.
—Villano, le dije, te descubrÃ, he descubierto tu infernal complot contra mÃ; se que su corazon estaba dado á otro antes de que la obligaran á casarse conmigo.
―Lo sé, lo sé.
Se levantó precipitadamente, y blandiendo la silla en el aire, me mandó retirarme; pero cuidé de apresurarme cada vez mas.
Gritando mas bien que hablando, porque sentÃa en mi pecho el remolino de mil tumultuosas pasiones, y oia la voz de·los antiguos espÃritus incitándome á despedazarle el corazon.
Maldito seas, esclamé arrojándome sobre él; yo la maté, yo soy un loco: muere! Sangre, sangre, sangre! tengo sed de ella!
Con un ruido espantoso rodamos en el suelo juntos. Fué una lucha horrorosa, porque él era un hombre robusto y fuerte, luchando por su vida, y yo un poderoso loco, sediento de destruÃrsela.