El Manuscrito de un loco
El Manuscrito de un loco Cada vez se fueron alejando mas y mas, hasta que al fin los dejé de oír. Adelante seguía, atravesando pantanos y riachuelos, sobre collados y paredes, exalando feroces ahullidos. Iba conducido en brazos de demonios que se resbalaban sobre el viento, y atravesaba llanos y montes mientras me mareaban con las vueltas que me hacían dar en su delirante é incansable afan, hasta que turbaron mis sentidos , y al fin me arrojaron de sí con un violento sacudido, y caí pesadamente sobre la tierra. Cuando desperté, me encontré aqui, aqui , en este alegre calabozo, donde los rayos del sol raramente penetran . y la luna se introduce en rayos tan débiles, que solamente sirven para demostrarme las oscuras sombras á mí alrededor , y esa silenciosa figura en su eterno rincon. Cuando me hallo desvelado oigo con frecuencia estraños ahullidos y gritos de diferentes sitios lejanos de ese lugar. De donde proceden, lo ignoro; pero no los exala aquella pálida figura, ni tienen ninguna conecsion con ella. Porque desde las primeras sombras de la tarde hasta las mas temprana luz de la mañana, permanece sin movimiento en el mismo sitio, escuchando la música de mi cadena de hierro, y observando mis movimientos de júbilo en mi lecho de paja.
Al fin de este manuscrito, se leía en otra letra esta nota.