Historia de dos ciudades
Historia de dos ciudades En aquella época se ahorcaba en Tyburn, y la calle donde se emplazaba la prisión de Newgate no tenía la infame nota que posteriormente se ha unido a su nombre[13]; pero la cárcel era un edificio abominable, donde se cometían toda clase de desórdenes y maldades y donde se engendraban horribles enfermedades que, después de cebarse en los presos, atacaban al mismo jefe de la justicia y lo arrancaban de su banco para arrojarlo a la fosa. Más de una vez el juez que presidía una causa criminal recibió su sentencia de muerte al mismo tiempo que el culpable y fue, además, el primero en morir. Old Bailey era, por otra parte, célebre por ser el patio de una fonda mortífera de donde salían sin cesar pálidos viajeros que, en carroza o en carro, partían violentamente para el otro mundo, después de cruzar tres kilómetros de vía pública, causando la vergüenza de algunos buenos ciudadanos aunque no de muchos: tan poderosa es la costumbre, y tan deseable que sea una buena costumbre desde el principio. Old Bailey era famoso también por la picota, institución antigua y sabia, que imponía un castigo de un alcance imposible de prever. Se veía también allí el poste donde ataban a los que tenían que ser azotados, otra antigua institución, cuya presencia era utilísima para suavizar el carácter del espectador e inspirarle sentimientos de humanidad. En este mismo sitio maldito se trataba el precio de la sangre, otra muestra de sabiduría ancestral, que conducía sistemáticamente a la comisión de crímenes mercenarios, los más espantosos que se cometen bajo del cielo. En una palabra: Old Bailey era en aquel tiempo un precioso comentario de la opinión que pretende que todo lo que existe es equitativo y bueno; opinión decisiva, y muy convincente para la pereza, si no llevara consigo esta consecuencia forzosa: que nada de lo que ha existido ha sido nunca malo.