Historia de dos ciudades

Historia de dos ciudades

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

—Hacéis más que creerlo, estáis seguro.

—En efecto, señor Carton.

—Sabed, pues, el motivo de mi conducta; soy un miserable, un vago sin posición alguna; no hago caso a nadie, y nadie me hace caso a mí.

—Lo siento, caballero, porque podríais hacer mejor uso de vuestro talento.

—Sin embargo, señor Darnay, no os envanezcáis si os creéis superior; porque ¿quién sabe lo que nos depara el porvenir?

Cuando Carton se quedó solo, cogió la luz, se acercó al espejo que colgaba de la pared y se miró con atención.

—¿Profesas cariño a ese hombre? —preguntó a su propia imagen—. ¿Por qué habrías de quererle? ¿Porque se te parece? Pero ¿qué puede nadie querer en ti? Nada: hace mucho tiempo que lo sabes. ¡El diablo te confunda! ¡Qué cambio se ha producido en tu alma! ¿Es acaso una razón para apreciar a un hombre que te enseñe lo que hubieras podido ser y te haga comprender la inmensidad de tu caída? De haber estado en su lugar habrías recibido tú la mirada que esos ojos azules han clavado en él y habrías despertado la emoción que agitaba ese rostro. Responde, responde con franqueza: ¡tú lo detestas!


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker