Historia de dos ciudades
Historia de dos ciudades Se había advertido en el foro que, si el señor Stryver estaba dotado de fácil elocuencia, de carácter poco escrupuloso y de un espíritu audaz y acertado en las réplicas, carecía sin embargo de la facultad de combinar los hechos y de sacar de ellos la esencia, que es uno de los dones indispensables para un abogado. Pero hacía algún tiempo que había dado a este respecto un paso inmenso: cuantos más asuntos tenía, con mayor profundidad parecía calar en los puntos fundamentales, y lo hacía con una penetración que hasta entonces se le había negado. Aunque hubiera pasado la noche rodeado de botellas y en el desorden de una orgía, al día siguiente tenía la causa en la punta de los dedos y sabía recurrir a medios de ataque o de defensa tan imprevistos como invencibles.