Historia de dos ciudades
Historia de dos ciudades Sin embargo, había llegado a descubrir que se habían introducido en sus asuntos públicos y particulares algunos obstáculos importantes y, obligado por la fuerza de las circunstancias, había emparentado con un asentista millonario. Dos razones le habían impulsado a tomar esta resolución desesperada: la primera, que, no pudiendo hacer nada en favor de las rentas del Estado, era preferible entregárselas a una mano más hábil; y la segunda, que, siendo los asentistas muy ricos y empobreciéndose él de día en día por la obligación de conservar el lujo hereditario de las generaciones anteriores, sus millones eran puntales muy eficaces para sostener el edificio ruinoso de su fortuna. Había sacado, pues, a su hermana del convento, donde muy pronto debía tomar el velo (el traje menos caro que podía vestir), y la había casado con un asentista tan pobre de cuna como rico en escudos.