Historia de dos ciudades
Historia de dos ciudades El millonario se encontraba aquel día entre la multitud en los salones de su cuñado, donde era objeto del culto de los mortales, a excepción, sin embargo, de algunas personas de nobilísima estirpe, entre ellas su mujer, que lo miraban con el más soberano desprecio. El asentista era un personaje suntuoso con treinta caballos en sus caballerizas, veinticuatro lacayos en sus antesalas y seis mujeres al servicio de su esposa; y, aunque se sabía que todas sus hazañas se reducían a estrujar el bolsillo del prójimo, los que acudían a la tertulia de Monseigneur lo consideraban el único personaje de verdadera importancia.