Historia de dos ciudades
Historia de dos ciudades —Por el contrario: apenas me he detenido una hora.
—No hablo del tiempo que habéis empleado en el viaje, sino del que habéis tardado en emprenderlo.
—Me han retenido… diversos negocios —respondió el joven, vacilando.
—Me lo figuro —repuso el marqués con amabilidad.
No hablaron más mientras estuvo presente el criado pero, cuando se quedaron solos después de tomar el café, Charles miró a su tÃo y entabló conversación.
—He venido —dijo—, como sin duda habéis adivinado, con la intención de llevar a cabo el proyecto que me condujo a Inglaterra, y la insistencia con que lo he acometido me ha expuesto a un peligro tan grande como inesperado. Sin embargo, persistiré en esta empresa que para mà es sagrada y, si me lleva a la muerte, espero que el sentimiento que me inspira me sostendrá hasta el fin.
—¿Por qué os ha de llevar a la muerte? Eso es una exageración.
—Suponiendo que no haya exagerado, os haré una pregunta.
—Hacedla.
—En el momento fatal, ¿me habrÃais tendido la mano para protegerme?